domingo, 13 de enero de 2013

Las excusas del perezoso “espiritual”.



 

    El perezoso “espiritual” se distingue del perezoso común, o promedio porque, por ahí para cualquier otra cosa es super laborioso. Pero, cuando se trata de agarrar un buen libro (sobre todo si tiene muchas páginas), para estudiar, o encarar un estudio serio de la Palabra le aflora la fiaca y con ella, las excusas (eso si, espiritualizadas) para huirle a los libros. Proverbios 6:6-11. Veamos.

   1ª parte.

1)      En la Biblia dice que el mucho estudio fatiga el cuerpo, lo cansa y lo agota. (Ec. 12:12b).
2)      El buscar mucha sabiduría no es bueno porque trae sufrimiento; y el que añade ciencia, añade dolor. (Ec. 1:17-18).
3)      Tampoco conviene estudiar demasiado porque la letra mata; y el que da vida es el Espíritu. (2Co. 3:6b).
4)      Si tenemos la unción, conocemos todas las cosas, y no necesitamos que nadie nos enseñe nada. (1Jn. 2:20,27).
5)      No vale la pena pasársela estudiando, o ir a los mejores seminarios, o tener un montón de títulos, si no se vive lo que se predica (O estudia).



   2ª parte.

     Como vemos, todos estos argumentos suenan muy prolijitos y hasta muy “espirituales”,  Pero no son más que meras excusas para justificar la pereza y la vagancia “espiritual”. Los analizaré de a uno. Aquí van:

1)      Cuando dice que el mucho estudio fatiga el cuerpo, el escritor de Eclesiastés  está queriendo decir, que al hombre no le sirve estudiar, escribir muchos libros,  afanarse trabajando, etc.  Si no puede desarrollar la capacidad de disfrutar de todas las cosas buenas que Dios le ha dado (Ec. 3:12-13). En esto también es muy importante tener las prioridades bien colocadas. De lo contrario, sino también fallamos. Para entender claramente lo que el autor quiere expresar aquí, será muy provechoso leer todo el libro de Eclesiastés. De todos modos, sólo tiene 12 capítulos.

2)      Con respecto a que la mucha sabiduría trae sufrimiento, y la ciencia, dolor; el autor aquí está queriendo explicar que aunque una persona tenga una gran sabiduría o ciencia, de todos modos hay misterios que siguen siendo insondables. Por tanto,  así sea para el sabio  como para el necio, siempre habrá preguntas sin respuestas. (Ec. 8:16-17, 12:9, Prov. 1:7, 9:10).

3)      En realidad, lo que mata no es la letra sino la ignorancia. Pero, si además le agregamos a eso una interpretación errónea  de la Escritura, y sacamos los textos de su contexto, lo errado florece.

4)      Otro ejemplo más de un texto sacado de contexto. Porque aquí el pasaje bíblico -1Jn. 2:20,27- está hablando de permanecer en Él, y no dejarse engañar por falsas enseñanzas de falsos maestros. Es muy importante en este caso, y siempre, leer todos los textos bíblicos dentro de su contexto, para poder comprenderlos mejor.

5)      Esta es la excusa fácil que pone el perezoso para evitarse el “engorroso” trabajo de estudiar. El leer, el estudiar y el meditar en la Palabra es algo que nunca debe dejarse de lado.(Josué 1:8). Bajo ninguna circunstancia. El alegar que alguien que se la pasa estudiando, o tenga muchos títulos, o lo que fuera, no vive de acuerdo a eso...¡No es excusa! Primero, porque Dios no nos puso para que nos pasemos señalando los errores ajenos. También en esto hay un dejo de soberbia, ya que la persona que piensa así de alguna manera se cree mejor que los demás. En este caso, por ejemplo, se cree más espiritual por el hecho de no ser tan estudioso, y piensa que el que estudió un poco más, el mucho estudio lo volvió soberbio. Aunque esto a veces pueda ser verdad, no nos olvidemos que la soberbia es inherente al ser humano más allá de su nivel de estudios, o académico, o posición social. Segundo, nosotros debemos velar por nosotros mismos. En la Escritura dice que debemos guardar nuestro corazón por sobre cualquier otra cosa (Prov. 4:23). Otras referencias bíblicas: Salmo 119: 97, 105.


     Entonces, esto significa que debemos ser disciplinados y diligentes en estudiar y escudriñar la Palabra. Debemos buscar buenos recursos y buenos libros  que nos ayuden en nuestra tarea, escuchar buenas enseñanzas, etc.  Todo esto por supuesto, acompañado de oración, comunión diaria con nuestro Padre Celestial, y una buena dosis de discernimiento espiritual; y buscar cada día la guía y la sabiduría que sólo puede venir de lo alto (Santg. 3:17-18). Porque el ser estudioso de la Palabra, y el procurar todo el tiempo sentarse a los pies de buenos maestros, no invalida que uno también busque crecer espiritualmente, las cosas del Espíritu, y el vivir diariamente lo que se estudia o predica, que es lo más importante. En definitiva, esto implicaría que lo uno aprendió no fue de balde ni algo estéril, sino que dio sus frutos. Es decir, que una cosa no tiene porqué quitar a la otra.
 SILVIA ‘13


  

Procura avanzar.




   En este nuevo año que está comenzando procura tener un avance en tu vida. Pero un  avance en serio, y de verdad. Con esto quiero decir que no debemos descuidarnos con nuestra vida espiritual, y que lo que busquemos para alimentar nuestro espíritu deberá ser comida de buena calidad. Porque muchas veces nos querrán alimentar  con comida chatarra o basura. Y es ahí cuando dejamos que cualquiera nos quiera “vender” cualquier cosa. En lo natural, cuando buscamos comida para nuestro cuerpo, siempre procuramos que sea de buena calidad, que sea nutritiva, nos fijamos la fecha de vencimiento de los distintos productos; es decir, tomamos ciertos recaudos a la hora de decidir lo que entrará por nuestra boca. De la misma manera tenemos que hacer con el alimento espiritual. En este tiempo de tanta herejía dando vueltas, más que nunca tenemos que cuidar sobremanera el alimento espiritual que consumiremos. Por ejemplo, como dice en la Palabra debemos de cuidar que la leche espiritual que hemos de tomar,  no esté adulterada (1Pe. 2:2), y también es nuestra tarea el buscar buenos pastos (Salmo 23:2).
  
   Todo esto significa que el alimento espiritual que “comamos”  debe ser la palabra pura y sana, libre de toda contaminación y herejía (2Tim. 1:13-14, 2Pe. 19-21). Es que de todo esto depende nuestra salud espiritual, y no podemos darnos el lujo de descuidarnos. No pongas en riesgo tu vida espiritual, comiendo o bebiendo de cualquier fuente. Tú vales mucho para Dios, y Él quiere darte de lo mejor que tiene a ti (Ef.3:20).  Por eso en este nuevo año que está comenzando,  aprovecha para avanzar en esta área, ya que al procurar esto, todo lo demás te vendrá por añadidura (Mt.6:33). No desperdicies tu oportunidad de tener un gran crecimiento espiritual en tu vida. No te permitas el estancarte, ni que ninguna circunstancia de este mundo te robe la paz que Dios te dio. Por último, déjame recordarte que debes probar cada palabra que escuches (1Jn. 4:1-2). Avanza en todo esto, y no retrocedas. Ni siquiera para tomar impulso.
   Que tengas un año muy bendecido.
 
   SILVIA’13

lunes, 19 de noviembre de 2012

En la casa del Padre.



Al estar en la casa del Padre gozamos de muchos beneficios. Porque bajo sus alas siempre estaremos seguros y confiados. Estando bajo su abrigo nada nos faltará, porque Él es nuestro sustentador. Por lo tanto, la provisión está garantizada si nos ponemos en sus manos (Salmo 23:1). Por eso es tan importante que recordemos los beneficios de estar bajo la cobertura de nuestro Padre Celestial. Algunos de ellos son, como ya dijimos, tener seguridad y confianza bajo el abrigo de sus alas (Salmo 91:1-4). También el estar en la casa del Padre nos garantiza  el tener buen alimento y descanso. Esto quiere decir, sobre todo,  que disponemos de la mejor calidad de comida espiritual (Salmo 23:2). Porque como hijos de nuestro Padre Dios, debemos tener sumo cuidado con qué nos alimentamos, ya que hay mucha comida espiritual adulterada o de mala calidad, dando vueltas. La otra cosa es, que al sentirnos seguros, nuestra alma puede reposar tranquila porque sabe que está en el mejor lugar: junto a su Hacedor y Dueño del universo.

   Podemos ver en Lucas 15: 11-17 cómo Jesús da el ejemplo de alguien que  eligió salirse de la cobertura y protección, que le daba el estar en la casa de su Padre. Esto fue justamente lo que le sucedió al hijo pródigo, que quiso vivir una vida independiente de su padre, y se fue lejos. Pero las consecuencias que ello le trajo fueron de ruina y destrucción. Al verse tan solo y arruinado, recordó angustiado toda la abundancia de la que gozaba en la casa de su padre, y al ver su error, se arrepintió profundamente. Y así un día decidió regresar al lugar de donde nunca debió haberse ido.  Por eso que a través de esta historia, es que Jesús nos quiere enseñar que, del mismo modo nosotros no nos debemos salir de su casa, o cobertura espiritual. Porque al alejarnos de su amparo y abrigo, nuestra vida se vuelve errática y triste. Entonces, también nos alejamos de su voluntad  y perdemos los beneficios que el estar bajo su cobertura nos da. Tal cual le sucedió al hijo pródigo. Por eso es tan importante que nunca perdamos de vista todo lo bueno que tenemos de parte de Dios, si permanecemos en sujeción a Él. Para ser más claros, esto significa que nuestra confianza y abrigo siempre deberán estar en el Señor. Porque si perdemos de vista este principio, no habrá cobertura humana que lo pueda reemplazar, por más bonita y respetable que se vea por fuera. Con esto no quiero decir que no debamos congregarnos ni nada que se le parezca, entiéndase bien, ya que el congregarnos es parte de seguir los preceptos bíblicos. En la Biblia se nos insta a ser ordenados, ya que a Dios le agrada  el que seamos ordenados. Sabemos que el tener compañerismo con nuestros propios hermanos en la fe, el recibir buena enseñanza, etc., es muy importante para todo nacido de nuevo, ya que en Cristo somos un cuerpo y Él es nuestra Cabeza (Ef. 5:23). Del mismo modo, tampoco ignoramos que un cuerpo no puede tener dos cabezas. Por lo tanto, debemos recordar que la cabeza del Cuerpo de Cristo, es Cristo mismo. Todos nosotros, entonces, somos  sólo mayordomos, lo cual incluye a los que lideran o pastorean la congregación. Por eso, si nosotros estamos seguros que Él es nuestra cobertura, no andaremos buscando reemplazos humanos por ahí.

   Porque al tener claro todo esto que vimos anteriormente,  sabremos con certeza que estamos parados en el lugar correcto. Es decir, que sabiendo que estamos en el lugar más seguro: la casa de Nuestro Padre. Él mismo, que nos dio a Jesucristo para que pudiéramos acceder a su presencia; Él mismo, que nos dio su Espíritu Santo (Jn. 14:15-17a), el cual nos prometió que estaría siempre con nosotros, y que no nos dejaría huérfanos. Por eso, en Dios, siempre tendremos la mejor cobertura y respaldo, consuelo y fortaleza (Salmo23:1-3). Porque con Él nuestro destino será el mejor, ya que estaremos seguros y confiados, en todo tiempo.
  

sábado, 10 de noviembre de 2012

El verdadero amor.



1 Corintios 13:4-5.

   Tal como vemos en este pasaje de la Escritura, podemos apreciar en qué consiste el verdadero amor. Que es de Dios y que viene directamente del cielo. Porque tal como dice en 1 Juan 4:8 el amor es la evidencia de que realmente conocemos a Dios, de que en verdad hemos nacido de nuevo.

   En el versículo 4 del mismo 1 Co. 13 dice: “El amor es sufrido, es benigno”. Esto es que, el que tiene amor es bondadoso, ya que al ser este evidencia de que somos hijos de Dios, tendremos además la capacidad de sufrir con el que sufre, y llorar con que el que llora. El tener un carácter compasivo y misericordioso  es otra característica de un genuino hijo de Dios.

   En la segunda parte del mismo versículo 4, vemos también que el que tiene verdadero amor no es envidioso, ya que quien diga conocer a Dios no puede albergar esta clase de sentimiento, tan carnal y tan contrario a la naturaleza divina.

   El verdadero amor tampoco es jactancioso, ni se envanece (V.4c), porque el que se jacta no es aprobado por Dios (2Co. 10:18). Nuestra gloria debe estar siempre en el Señor (2Co. 10:17).

   Por eso, el que verdaderamente tiene amor “No hace nada indebido, no busca lo suyo” (V. 5a). Esto significa que nunca buscará dañar o herir a nadie intencionalmente. Del mismo modo tampoco se complacerá en lastimar, menospreciar o descalificar a nadie bajo ninguna excusa. Por el contrario, será alguien compasivo, humilde y perdonador. No será alguien que se irrite fácilmente, ni de carácter explosivo sino que tendrá un carácter manso y paciente.

   El que realmente alegue conocer o amar a Dios, no tendrá actitudes egoístas ni fuera de lugar. Es decir, que no manifestará actitudes irascibles ni será rencoroso; o que viva recordándoles el pasado a las personas siempre que se le presente la oportunidad, y así, se crea juez de su prójimo creyéndose con derecho a condenarlo.

   Porque alguien que conoce realmente a Dios, va a manifestar el carácter de Dios y no otra cosa. Por eso, al manifestar amor manifestamos el carácter de Él, y sabremos entonces que le conocemos. Y el verdadero amor que viene del Padre consiste justamente, en que las características del amor de las que se habla aquí, 1 Corintios 13: 4:5, se hagan realidad cada día más en nuestras vidas. Debemos velar siempre en eso y no descuidarnos nunca, para ser de bendición y no de tropiezo.  

martes, 21 de agosto de 2012

El fruto del Espíritu: ¿Por qué es fruto y no frutos?




   Esta es una pregunta que muchos se han hecho, inclusive yo misma. Pero cuando fui profundizando mi estudio de la Palabra, pude encontrar la respuesta.
   El principio  de la cuestión aparece aquí justamente, en este pasaje de Gálatas 5:22. El apóstol Pablo habla del fruto del Espíritu en contraposición con las obras de la carne nombradas en el versículo 19 de este mismo capítulo. Entonces aquí aparece la pregunta: ¿Por qué es fruto y no frutos? Para comenzar diremos que en algunos manuscritos antiguos de la Biblia, aparecía la palabra luz en vez de fruto en este pasaje.  También podemos añadir que en Efesios 5:9 dice: “(porque el fruto del Espíritu ES EN TODA* bondad, justicia y verdad)”. Para clarificar más el tema ver también en Colosenses 3:12-15.
     De este modo, se desprende fácilmente que cuando en la Escritura se dice fruto del Espíritu no son muchos -Aunque parezca que nombra varios porque está hablando de una serie de virtudes- porque en realidad el fruto del vivir, andar y estar en el Espíritu  es uno solo, el cual es el amor. Es decir, las virtudes que se nombran subsiguientemente en este pasaje, son consecuencia directa del tener el amor de Dios en nosotros y que sólo Él  puede dar. Es así que todo nos remite al amor, porque al ser Dios amor cuando nacemos de nuevo, Él nos da su Espíritu Santo y juntamente con este nos imparte de su virtud, de su fruto – el amor-, el cual nosotros debemos desarrollar. Por eso el Señor nos habla tanto del amor en tantos pasajes de la Sagrada Escritura. En primera Corintios 13 nos dice que no importa todo lo bueno o grande que podamos hacer, que si no tenemos amor de nada sirve todo eso. Es más, en primera de Juan 4:8 también nos habla que si no tenemos amor, nunca  hemos conocido a Dios realmente porque él es amor, y así podría seguir con muchos ejemplos más.

    Asimismo, podemos concluir que se habla de fruto, y no de frutos,  porque el apóstol Pablo está queriendo decir que la consecuencia directa de que un cristiano viva, ande y camine en el Espíritu es que este  desarrolle el fruto del amor porque al hacer eso, crecerá en todas las otras virtudes que se nombran a continuación en dicho pasaje. Porque además dice en la Palabra  que el que camina en el Espíritu, camina en la luz porque Jesús es la Luz; por lo tanto, si nosotros andamos en Sus Caminos, debemos andar como él anduvo. 1Juan 1:5-6, Juan 8:12.
   Bendecidos.
   
 * Énfasis propio.  

domingo, 3 de junio de 2012

Todo comenzó con el acumular riquezas.


 En verdad con respecto a este asunto, el problema no es el dinero, ni las cosas materiales, sino la actitud del ser humano con respecto a ellas.       Es decir, en dónde ponemos nuestro corazón. Como ejemplo de esto veremos lo que le sucedió al rey Salomón, y lo contrastaremos con lo que dice la Palabra. Porque el problema de él no fue solamente el acumular tanta riqueza; esto fue apenas el punto de inicio de su declive espiritual. Veamos los cuatro puntos siguientes:


1-     El rey Salomón acumuló muchas riquezas.
2 Crónicas 9: 27.
     
2-     Le traían caballos de Egipto.
2 Crónicas 9:28, 1 Reyes 10:28.
     
3-     Comenzó a haber injusticia en el reino.
1 Reyes 5: 13-15, 9:12-15, 12: 3-4.
 
4-     Salomón tuvo muchas mujeres, las cuales hicieron desviar su corazón. 1 Reyes 11: 1-4.



   Como pudimos apreciar más arriba, entre las numerosas posesiones de este rey se contaban caballos traídos de Egipto, entre otras muchísimas riquezas en bienes materiales; y además de todo eso, estaba dotado de una extraordinaria sabiduría, que aún trascendía las fronteras de su reino. Sin embargo, el lado negativo que tuvo esto fue, que el rey Salomón había hecho varias cosas que la Ley de Dios prohibía expresamente. El acumular riquezas fue sólo una de ellas; al igual que tomar mujeres extranjeras. Ahora veamos los cuatro puntos enumerados  primeramente, pero con más detalle.


1-     En Deuteronomio 17:17b dice que el que sea ungido como rey de Israel, no deberá amontonar demasiada plata ni oro para sí. Aquí el tema no es si ser rico o pobre, sino que se llama la atención acerca del acumular bienes materiales indiscriminadamente, del hacer ostentación con los mismos.


2-     Con respecto a este punto, en Deuteronomio 17: 16 dice claramente: “Pero él( el que vaya a ser rey sobre Israel) no deberá tener muchos caballos, ni hará volver el pueblo a Egipto con el fin de adquirir caballos, pues Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino (Egipto).


3-     Ordena que el rey tendrá que guardar la Ley y tener una copia de ella consigo; esto para que su corazón nunca se aparte de ella. Deut. 17: 18-20. Por eso mismo, el apartarse de los preceptos de Dios fue lo que trajo tanto mal e injusticia en el pueblo.


4-     También en Deut. 17: 17 se le ordena que no deberá tener muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe. Salomón había tomado muchas esposas, las cuales eran extranjeras y adoraban sus propios dioses, lo cual este jamás impidió que ellas hicieran. Por lo tanto, las consecuencias de su permisividad no se hicieron esperar.
   
   Entonces, es que hemos visto a través de este minucioso análisis de los cuatro puntos enunciados, que el problema del rey Salomón no fue sólo el que haya acumulado tanta riqueza. Sin embargo, esto fue inicio de su caída espiritual, pero no por las riquezas en sí mismas, sino por el haberse apartado de la Ley de Dios. Esto primeramente, ya que incumplió en más de un punto, como vimos en los otros tres ítems. Todo esto trajo como consecuencia su declive espiritual- y el de pueblo de Israel-, ya que la injusticia y el desorden se hicieron sentir con fuerza dentro de los límites del reino.
   Pero lo que es importante resaltar aquí es que, no está mal tener bienes materiales sino en qué ponemos nuestro corazón, o dónde está puesta nuestra prioridad. Ahí justamente es el punto. Si nuestro corazón está puesto en obedecer a la Palabra por amor a Dios, nos preocuparemos por no desviarnos de sus preceptos. Eso fue lo que le sucedió al rey Salomón. Su problema no fueron las riquezas, tampoco lo fueron el que comprase caballos en Egipto, a aún que tomase muchas esposas. Nooo!! El asunto principal aquí fue que para él dejó de ser prioridad el agradar a Dios. ¡Su corazón se había enfriado y apartado de la Ley de su Dios! Y cuando esto sucede en la vida de alguien,-no sólo en la del rey Salomón-, se comienza a tener otras prioridades. Porque cuando Dios deja de ser nuestra prioridad, otras cosas pasan a serlo. Por eso es sumamente importante que examinemos cada día en qué ponemos nuestro corazón, y cuales son nuestras prioridades. En Mateo 6:21 dice que donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. También en el versículo 33 del mismo capítulo y Evangelio de Mateo se nos insta a buscar en primer lugar el reino de Dios y su justicia, porque Él nos añadirá todo lo demás. Es decir, si ponemos nuestro corazón en las cosas de Dios, y no en la de la tierra, Él siempre nos proveerá, y nada nos hará faltar jamás.

      

miércoles, 4 de abril de 2012

En presencia de mis enemigos.

En presencia de mis enemigos,
Oh Dios, tú me has levantado.
Mi cabeza unges con aceite.
Llenas mi vida con tu poder
Y pones en mi boca alabanza.
Delante de los que me afligían
Tu mano de misericordia
Se ha extendido a mi favor.
Delante de los que mi mal deseaban,
Tú secaste mis lágrimas
Y me sostuviste.
En presencia de mis angustiadores,
Tú me haz bendecido grandemente.
Has multiplicado mi gozo,
En presencia de los que querían
Verme por siempre en tristeza.
Tu mano en todo tiempo me sostiene,
Y tu gracia nunca se ha ido de mi vida.
Porque tú, oh Dios, has levantado mi cabeza,
En presencia de mis enemigos.

Silvia Carrizo